Muelas del juicio: por qué dan problemas y cuándo conviene quitarlas
12 de mayo de 2025
Las molestias de las muelas del juicio son uno de los motivos de consulta más frecuentes. Aparecen con dolores cíclicos que pueden durar años: desaparecen una temporada y vuelven. Aunque el dolor remita, conviene revisar la zona.
¿Qué son las muelas del juicio?
Las muelas del juicio son cuatro —dos arriba y dos abajo— y se llaman terceros molares porque ocupan el último lugar de la arcada. Su formación empieza hacia los nueve años y suelen erupcionar después de la adolescencia, aunque en muchas personas no llegan a salir nunca. Que no aparezcan no significa que no estén: pueden quedarse dentro del hueso.
Por qué dan problemas
El problema surge cuando no tienen espacio suficiente para crecer. Entonces se produce una inclusión dentaria: la muela empuja al resto de dientes y queda atrapada en una mala posición. Esa presión continua es la que desencadena las molestias y abre la puerta a otras complicaciones.
Qué puede ocasionar su falta de espacio
Una muela del juicio mal colocada no es solo cuestión de dolor. Puede provocar:
- Desgaste del segundo molar. La presión sobre el diente vecino lo desgasta y puede dañarlo de forma irreversible.
- Caries e infecciones. Al quedar en una posición difícil de limpiar, acumula placa y se infecta con facilidad.
- Cefaleas y dolor irradiado. La tensión en la zona puede manifestarse como dolor de cabeza o de oído.
- Apiñamiento dental. El empuje continuo desestructura el resto de las piezas y altera la mordida.
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¿Hay que quitar siempre las muelas del juicio?
No. Solo cuando dan problemas o es previsible que los den. Si han salido bien y se pueden limpiar, no hay por qué tocarlas.
¿A qué edad conviene revisarlas?
Es importante llevar a niños y adolescentes al dentista de forma periódica para controlar su desarrollo y prever problemas antes de que aparezcan.